Planeta Sound.
El festival que situó a Ponferrada en el mapa de la música indie.
BIERZO LIVING
Fuente: Planeta Sound
En 2019, Ángel Escudero no fundó un festival. Fundó un argumento: El Bierzo no necesitaba que nadie lo descubriera, porque ya existía. Lo que necesitaba era un altavoz. Y Planeta Sound fue eso: un altavoz con cartel de primera, que se ha convertido en poco tiempo en un proyecto de otro planeta.
Detrás de esta arquitectura de lo invisible está uno de los responsables de la berciana 987, un tipo que decidió que, si el indie nacional buscaba nuevos planetas, El Bierzo tenía las coordenadas exactas. Para Escudero, El Bierzo no es el patio trasero de nada. Es un laboratorio donde lo rural y lo vanguardista pueden, y deben, compartir mesa y mantel.
2019: Izal, Miss Caffeina y una declaración de intenciones
El primer cartel no fue una propuesta. Fue un golpe en la mesa. Izal, Miss Caffeina, Carlos Sadness, Viva Suecia, Zahara, Depedro, Varry Brava… Y al lado, locales como The Morgans o Cía Campillo. No había jerarquía entre lo de fuera y lo de aquí. Eso ya decía algo.
La primera edición funcionó porque no intentó ser lo que no era. El Bierzo, con ese extraño aire que mezcla naturaleza e historia industrial, se convirtió en el escenario perfecto para algo que muchos venían buscando sin saber dónde encontrarlo.
2020: el año que no fue (y que cambió todo)
Llegó la pausa con la inolvidable pandemia. El mundo se paró y el incipiente festival también. Pero este parón no fue un bache, sino una fermentación necesaria. Como un buen Mencía que necesita tiempo y barrica, Planeta Sound aprovechó el silencio para hacerse una pregunta que muchos eventos nunca se hacen: ¿para qué existimos? “La cultura no es algo que se detiene, es algo que se acumula.”
La respuesta que encontraron fue clara: el valor no estaba en los números de asistencia. Estaba en el impacto. En dinamizar la zona, mover al comercio local, demostrar que El Bierzo puede atraer talento nacional sin renunciar a lo que es.
Fuente: Planeta Sound
La tormenta, el vermú y lo que sucede cuando la música para
Un festival se mide por lo que pasa fuera del escenario. Y en Planeta Sound hay dos momentos que lo explican todo.
El primero: una tormenta de verano. Justo cuando el festival arrancaba, el cielo se abrió. En cualquier otro sitio, la gente habría corrido a cubierto. Aquí no. Los “planetas”, que así se llama a los asistentes, se quedaron. Hay una imagen real de Ángel Escudero, empapado, viendo cómo el público convertía la lluvia en parte del espectáculo. El bautismo de fuego fue de agua. Y lo ganó el público.
El segundo: el “Planeta Vermú”. En una de las ediciones, mientras una banda tocaba en el centro, los hosteleros locales se vieron desbordados de la mejor manera posible. Un dueño de bar recordó cómo tuvo que llamar a su familia para que bajaran a echar una mano porque “los del festival se han bebido todo el vermú en media hora”. Eso es la verdadera dinamización social: un bar que se queda sin vermú a las ocho de la tarde.
En seis años ha pasado algo difícil de fabricar para un festival como Planeta Sound: el visitante ya no se siente turista. Y el berciano lo defiende como si fuera suyo. Porque lo es.
2026: Lory Meyers, La M.O.D.A. y la siguiente vuelta de tuerca
La próxima edición tiene cartel: Lory Meyers, La M.O.D.A, Dorian, Sidonie. Pero el cartel es solo la excusa. Lo que viene de verdad es la consolidación de algo que ya no necesita presentarse.
Planeta Sound ya es parte del ADN de El Bierzo. No porque lo diga nadie, sino porque los que vinieron a verlo una vez han vuelto. Y los que viven aquí lo esperan.
El festival es el pretexto. El Bierzo es la respuesta.
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