Villafranca del Bierzo, la Pequeña Compostela
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Una joya en el corazón del Camino
A la entrada de Los Ancares leoneses, situada entre montañas, viñedos y el río Burbia, emerge la villa más señorial de El Bierzo. Su casco histórico, repleto de iglesias, palacetes y callejuelas empedradas, es una de las joyas del Camino de Santiago. La Iglesia de Santiago es uno de los mayores referentes de la senda jacobea: un templo románico del siglo XII que destaca por su famosa Puerta del Perdón. En los Años Santos Jacobeos, los peregrinos que no pueden continuar hasta Santiago de Compostela, pueden obtener aquí el jubileo (no es una leyenda). Por eso, es parada obligada tanto para peregrinos como para cualquier viajero con ganas de conectar con la autenticidad del Camino.
Si te apasiona la historia, Villafranca concentra una muestra considerable de monumentos que no te puedes perder. En su casco antiguo destacan el Castillo de los marqueses de Villafranca, la Colegiata de Santa María, el Puente Romano, la Iglesia de San Francisco con su artesonado mudéjar (el más grande de Castilla y León) y la Calle del Agua, la más señorial y barroca de esta pequeña Compostela.
Pero Villafranca no es solo historia: también es sabor y paisaje, para disfrutar con calma (esa valiosa palabra que aquí adquiere todo su significado).
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