Molinaseca, parada obligada
en la Ruta Jacobea
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Uno de los pueblos más bonitos. Y no lo decimos solamente nosotros.
A menos de 10 kilómetros de Ponferrada, nos encontramos con Molinaseca, un pequeño pueblo que combina esencia jacobea y alma medieval con autenticidad. Considerado uno de los pueblos más bonitos de España, su pequeño conjunto histórico ha sabido conservar la esencia a lo largo de los siglos.
Unida al Camino de Santiago desde la Edad Media —aunque su origen se remonta a la época romana—, Molinaseca fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1975 y presume de título de Villa desde 1134. La calle Real actúa como espina dorsal y comunica el Santuario de Nuestra Señora de las Angustias con el pueblo a través del Puente Romano o Puente de los Peregrinos. En ella se entremezclan casas nobles de piedra, que custodian blasones y escudos de tiempos señoriales, con viviendas típicas bercianas de piedra con corredores de madera y tejados de pizarra.
El Santuario de Nuestra Señora de las Angustias es un punto emblemático para los peregrinos desde el siglo XI, cuando empezó como una pequeña ermita donde rendían devoción a la Virgen antes de cruzar el río Meruelo. El templo actual, de estilo barroco y levantado entre los siglos XVII y XVIII, guarda una imagen de gran devoción y tradición local, y destaca tanto por su valor arquitectónico como por su papel histórico y espiritual en la villa y en la ruta jacobea.
Pero Molinaseca reserva una sorpresa estival: el río Meruelo se transforma en una piscina natural que ofrece a peregrinos y visitantes un alto refrescante en pleno camino, perfecto para disfrutar sin prisas de la hospitalidad berciana.
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